domingo, 26 de julio de 2015

¿mi hijo es hiperactivo?

Los niños con TDAH generalmente, cuando empiezan a andar lo que hacen es correr "como si tuvieran un motor dentro", refieren algunos padres. En sus inicios escolares tienen problemas con la
lectoescritura y la matemática, habilidades que requieren un esfuerzo de concentración más prolongado.
Algunas de las actuaciones que se asocian habitualmente con el TDAH derivan de la inatención, impulsividad e hiperactividad, si bien ninguna de ellas es concluyente ni definitiva: no lograr mantener la atención a detalles o evitar cometer errores por descuido en el trabajo, realizar movimientos nerviosos con manos o pies, o retorcerse en el asiento, tener dificultad para mantener la atención en actividades por las no sienten interés, levantarse en situaciones en las que se espera que permanezca sentado, no escuchar cuando le hablan directamente o sentirse intranquilo e inquieto, no seguir instrucciones y no terminar el trabajo exitosamente, la dificultad para involucrarse en actividades calmadas en sus ratos de ocio o para organizar tareas y actividades, la sensación de estar “en marcha” o “empujado por un motor”, el deseo de evitar los trabajos que requieren un esfuerzo mental sostenido, hablar excesivamente, perder cosas necesarias para tareas y actividades, contestar abruptamente antes de que terminen de preguntarte algo, distraerse con facilidad, la impaciencia para esperar su turno, el olvido de sus deberes diarios o la interrupción en lo que otros están haciendo son rasgos característicos
características
  • Una sensación de no lograr los propósitos, de no alcanzar los objetivos.
  • Dificultades para organizarse.
  • Realización simultánea de diversas tareas, comenzando una sin haber finalizado la anterior.
  • Tendencia a decir lo primero que pasa por la cabeza sin tener en cuenta la oportunidad o lo apropiado del comentario.
  • Una búsqueda habitual de estímulos nuevos.
  • Facilidad para distraerse, problemas para mantener la atención a lo largo del tiempo.
  • A menudo es una persona creativa, con gran iniciativa.
  • Problemas para desenvolverse a través de los cauces establecidos, siguiendo el procedimiento “adecuado”.
  • Impaciencia; dificultad para esperar.
  • Impulsividad verbal o en acción.
  • Tendencia a preocuparse innecesariamente de forma interminable.
  • Sensación de inseguridad.
  • Cambios en el estado de ánimo y en las actitudes.
  • Inquietud.
En general, estos niños tienen más energía y vitalidad, o tienen una mayor necesidad de un entorno más interesante del que se le pueda estar ofreciendo, con el que la sintomatología o manifestaciones del TDAH pueden llegar a desaparecer cuando los niños tienen algo interesante para hacer o cuando reciben una atención más esmerada por parte de los adultos.
Antes de diagnosticar TDAH, hay que tener en cuenta muchas variables ya que es un trastorno que generalmente se medica.
                                                        Laura Maffia