jueves, 12 de noviembre de 2015

ser enemigo de uno mismo


Ser enemigo de uno mismo significa tener sentimientos de rechazo frente a lo que somos o sobre lo que pensamos o lo que sentimos. Es ser muy críticos sobre nuestra persona y
disminuir o aniquilar la posibilidad de ser feliz


Tanto el amor como el odio, son dos caras de la misma moneda, ambos sentimientos son como la noche y el día, se necesitan mutuamente, se retroalimentan y están presentes en todos los seres humanos,inclusive en los afectos más tiernos y transparentes puede haber instantes de odio, esto se debe a que toda forma de amor implica algo de insatisfacción. No puede existir el amor perfecto, porque no existen seres humanos perfectos.

Amamos y nos aman de forma defectuosa y esto incluye también al amor que sentimos por nosotros mismos,muchas veces no nos damos cuenta de nuestras propias necesidades o nuestros propios logros no son festejados debidamente

Lo cierto es que entre más completo y bueno sea ese amor propio, mejor es el amor que podemos dar a los demás.Cuando en lugar de amarnos, nos odiamos, nos convertimos en nuestro propio enemigo
Lo esperado sería que cada uno de nosotros contara al menos consigo mismo para salir adelante en esta vida, como un buen aliado, pero esto no siempre ocurre así, varias veces es justamente uno mismo quien se encarga de convertir en un infierno la propia vida y se convierte en juez y verdugo.

Cuando somos niños recibimos todo de las personas que nos crían, esas figuras nos dicen cuanto valemos, según como satisfagan o no, nuestras necesidades, será después la manera que nosotros repetiremos en la vida esa satisfacción. Por ejemplo, si tenemos padres incapaces para acoger en el amor a un nuevo ser,se genera una cadena de desamor, los padres, o la familia entera, repiten lo que ellos mismos vivieron al comienzo de sus vidas.

Dentro de estas relaciones, predomina la indiferencia frente a las necesidades del otro, la tristeza, la vergüenza y la agresividad.También abundan los gestos de abandono o de rechazo, la negación afectiva, la falta de estímulos positivos, la contención...

Es decir que el desprecio por uno mismo se aprende tanto consciente como inconscientemente, si bien todos llevamos dentro un cierto grado de impulsos autodestructivos, estos crecen y se potencializan cuando el medio los alimenta.
 Esto pasa en el niño que se hace adolescente y luego adulto y en el permanecen los sentimientos de tristeza, ira y culpa acompañados por pensamientos negativos como;  no puedo, no soy capaz, tengo miedo, no valgo nada, no le importo a nadie... Esto también lo sienten por los demás, no pueden, no son capaces, tienen miedo, no valen nada, no importan. les cuesta manejar las emociones

De este modo se construye un círculo vicioso en el que esa relación dañina y tóxica que se mantiene con uno mismo, se irradia al entorno y terminamos siendo igual que aquel que nos causo daño. Esto es de manera inconsciente.
Por qué pasa esto?
Todo niño desea ser amado,reconocido y respetado, pero quizás obtuvo todo lo contrario,entonces en lugar de cuestionar esas respuestas, intenta ser como aquellos que lo rechazaron, abandonaron o agredieron quedando atrapado en ese espejo. O sea, continúa con esa mirada negativa que alguna vez recayó sobre el, internalizando el odio o el rechazo del que fue objeto y siente esos sentimientos hacia sí mismo.

Esta puede ser la causa de muchos trastornos comunes, como por ejemplo la  depresion,se actúa activamente lo que se vivió pasivamente durante la infancia. 
 Laura Maffia

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