martes, 31 de mayo de 2016

DSM-5 ¿Existe el riesgo de patologizar conductas “normales”?



“El DSM es el manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, publicado por la APA (American Psychiatric Association), y es el referente en salud mental
mundial. Es algo así como el vademécum para los médicos.”

Integra para cada trastorno los últimos hallazgos en neuroimagen y genética, junto con consideraciones de género y cultura.
La estructura organizativa revisada reconoce los síntomas que abarcan varias categorías de diagnóstico, proporcionando una nueva perspectiva clínica en el diagnóstico.
Los criterios específicos se han simplificado, consolidado o aclarado para ser coherente con la práctica clínica, incluyendo el trastorno autista, el síndrome de Asperger y el trastorno generalizado del desarrollo en el desorden del espectro autista y se ha optimizado la clasificación de los trastornos de bipolaridad y depresión, entre otros.
Proporciona evaluaciones dimensionales para la investigación y validación de los resultados clínicos.
A lo largo de los años este manual ha ido incluyendo distintos trastornos,  no pretende clasificar a las personas o colocarles una etiqueta, sino tan solo clasificar los trastornos que las personas ya sufren, en pos de que reciban un tratamiento y puedan lidiar mejor con esos problemas.

¿Cuáles son las causas principales de la polémica?

- Falta de consenso sobre los trastornos. No están todos los que son, ni son todos los que están. El DSM-5 no reconoce algunos de los trastornos que los psiquiatras encuentran en su práctica clínica y, a la vez, incluye patologías que muchos profesionales no catalogarían como tal, sobre todo los que tienen una orientación psicoanalítica. 
Por ejemplo, esta nueva edición incluye el trastorno de excoriación (dermatilomanía), que existía desde hace años, y deja entrever que en la próxima edición se podría incluir el trastorno de juego por Internet, que actualmente está siendo objeto de estudio.