viernes, 17 de junio de 2016

Trastorno de excoriación



En el pasado se le conocía como dermatilomanía y, aunque afecta a un 1,4% de la población, es la primera vez que se reconoce como entidad propia en este manual
diagnóstico. Estas personas se dañan la piel de forma recurrente, hasta llegar a producirse lesiones. Las zonas más afectadas suelen ser la cara, los brazos y las manos, así como las pequeñas lesiones o irregularidades de la piel.

La mayoría de las personas utilizan las uñas, aunque otros recurren a pinzas o alfileres. Esta actividad llega a ocupar gran parte del día, causando un deterioro significativo en otras áreas, sobre todo en el plano social ya que la persona se avergüenza de las heridas que se inflige, por lo que intenta recurrir al maquillaje o a la ropa para ocultarlas.