martes, 1 de marzo de 2016

La resignación




La resignación es la aceptación con paciencia y conformidad de una adversidad o de cualquier estado o situación perjudicial,puede ser algo positivo o todo lo contrario, es decir que se trata de la conformidad, la tolerancia y la paciencia que tengamos ante las
adversidades, no obstante también puede significar someterse a la voluntad de alguien o renunciar a nuestros principios y derechos. Así, cuando alguien se resigna, puede representar estoicismo, aguante, o acatamiento de una realidad como la muerte de un ser querido, o por otra parte, caracterizar mansedumbre, docilidad, rendición o sumisión.

Por esto, es que es tan importante que sepamos diferenciar cuándo algo se puede cambiar y cuándo no. por ejemplo: Que suframos un accidente no depende de nosotros por lo tanto,debemos aceptarlo. Sin embargo,cuando no podemos o somos incapaces de conseguir algo que hemos deseado mucho, nos resignamos. 
Obviamente no debemos resignarnos a vivir sin progresar. Siempre nuestro destino o futuro será mejor si trabajamos y nos esforzamos para lograrlo. 
Lo contrario  sería aceptar que nada cambia, que no podemos cambiar y que vivimos condenados a que las cosas permanezcan como están. En este caso, la resignación nos llevaría a existir bajo una frustración permanente, no buscar alternativas, va unida a la percepción de fracaso y de impotencia,aniquila o disminuye el nivel de las aspiraciones, sentirnos impotentes ante todo, subestimarnos, ser pesimistas, y convivir con una desesperanza continua.
 Podremos resignarnos por diversos prejuicios, daños y hasta por experimentar desgracias personales, pero podremos serenarnos y recuperarnos, sobre todo sí entendemos que esa circunstancia no la pudimos modificar. 

si conseguimos un equilibrio entre lo que nos exigimos y el precio anímico que pagamos, estaremos en mejores condiciones de conseguir los máximos resultados por que  ser capaz de resignarse puede ser, llegado el momento, una de las habilidades psicológicas más saludables con las que podemos contar. 
Jamás podemos renunciar a que se nos quite el derecho a la vida, a la libertad, a mejorar, a ser feliz  y a vivir en paz.

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