jueves, 2 de abril de 2015

el hacha desafilada


Un cierto día, un joven llegó a un campo de leñadores con el propósito de obtener trabajo.
Habló con el responsable y éste, al ver el aspecto y la fortaleza de aquel joven, lo aceptó sin pensarlo dos veces  y le dijo que podía empezar al día siguiente.
- Durante su primer día en la montaña trabajó duramente y cortó muchos árboles.
- El segundo día trabajó tanto como el primero, pero su producción fue escasamente la mitad del primer día.
- El tercer día se propuso mejorar su producción, trabajo el doble de horas y golpeaba lo más duro posible con su hacha aquel árbol.  Aun así, los resultados fueron nulos.
 El joven se sentía frustrado, pensó incluso que podría estar enfermo.
  Cuando el leñador jefe se dio cuenta del escaso rendimiento del joven leñador hablo con él, escuchó sus  disculpas, excusas y explicaciones, y luego de pensar unos minutos le preguntó:
-¿Cuándo fue la última vez que afilaste tu hacha?
 El joven le respondió:
-Realmente, no he tenido tiempo... He estado demasiado ocupado cortando árboles...


Muchas veces estamos seguros de estar haciendo el esfuerzo correcto para conseguir algo, pero en realidad no es así, parafraseando el título de mi blog, “casi nada es lo que parece”, así que cuando no consiguen el resultado esperado, piensen en no hacer siempre lo mismo.