psico 1

sábado, 7 de julio de 2018

QUE SE PUEDE APRENDER EN TERAPIA?




La terapia no consiste en montar un drama ni en descubrir las misteriosas fuerzas ocultas que rigen tu vida; simplemente te ayuda a que todo sea menos complicado.
En realidad, consiste más en aprender a ver las cosas como lo que son, y reducir, no aumentar, el drama.
Cuanto más te abras a las cosas que te molestan, más perderán esas cosas su 'poder' sobre ti.
Sí, a veces necesitas hablar sobre cosas intensas. Y eso no siempre es indoloro. Pero, una vez que empiezas, sientes alivio.
Responsabilizarte de tus actos no hace que la vida sea más difícil. La hace más fácil.
En la terapia aprendes a diferenciar entre las cosas que simplemente ocurren por culpa de otras personas y las cosas que suceden como resultado de nuestras elecciones. Y, cuando se trata de eso último, siempre puedes aprender a hacer las cosas de forma un poco diferente la próxima vez.
Hablar sobre asuntos cotidianos y triviales nunca es realmente trivial. Nada es demasiado aburrido como para no hablarlo durante la terapia.
Esto incluso incluye cosas como cambiarte de peinado o ir a un bar distinto. Nada es tonto o inútil, porque siempre revela algo sobre cómo elegimos y le buscamos sentido a las cosas.
Conocerte mejor suele ayudar a que te resulte más fácil tratar con otras personas.
No podemos predecir qué harán los demás o qué piensan sobre nosotros. Pero, con la terapia, podemos empezar a conocernos mejor a nosotros mismos, lo que hace que resulte más fácil comprender y aceptar a los demás por quienes son.
A veces, enfadarse o disgustarse puede deberse a una costumbre, especialmente cuando una situación te recuerda de forma inconsciente a algo que has vivido antes.
En ocasiones, nuestra mente se olvida de que cada persona y cada situación a la que nos enfrentamos ES distinta de la anterior. Esto significa que no estamos condenados a seguir patrones y ciclos; siempre tenemos la opción de hacer las cosas mejor.
Tienes que ser paciente para ver los 'resultados' de la terapia.
Lo que SABES es una cosa, y lo que SIENTES es otra.
 La terapia solo 'funciona' cuando llegas tú a cada conclusión.